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La economía argentina: tres problemas, una solución

En los años 2003-2006, Argentina experimentó una notable recuperación de una de las crisis económicas más graves de su historia. Sin embargo, la trepidante senda de crecimiento en la que ha estado inmerso el país se ve comprometida por tres problemas graves. Sin embargo, en la actualidad, la situación económica del país no se escapa de su pasado.

Un problema fue la inflación. Los efectos perjudiciales de la inflación se ven agravados por una política de desinflación engañosa basada en controles de precios. Los controles de precios están introduciendo serias distorsiones en los precios relativos y la escasez de insumos, bienes de consumo y servicios.

El segundo problema que afligió a la Argentina en 2006 fue un aumento significativo de huelgas laborales. Debido a que los salarios nominales no estaban indexados a la inflación de los precios, los sindicatos recurren a la huelga como una manera de preservar el poder adquisitivo de los salarios en un entorno de precios en alza. El trabajo es el principal insumo en la producción de bienes y servicios. La interrupción en el suministro de este factor vital puede matar la fase de expansión actual en la actividad agregada.

El tercer problema que afectó la vida económica en Argentina fue la prohibición de seis meses a las exportaciones de carne impuesta por el gobierno. El objetivo de esta medida fue inducir una disminución en el precio doméstico de la carne y es parte de un plan de desinflación mal concebido. La prohibición de exportación fue altamente distorsionante. Los exportadores argentinos de carne se ven obligados a interrumpir las relaciones comerciales con mercados extranjeros que fueron difíciles de establecer y que probablemente han sido difíciles de recuperar. Al mismo tiempo, los precios artificialmente bajos de la carne indujeron a los ganaderos a liquidar una parte importante de sus existencias.

Todos los tres problemas descritos anteriormente tienen una causa común: la falta de medidas apropiadas para frenar la inflación de precios. Una característica notable de un proceso inflacionario en Argentina fue que se llevó a cabo en el contexto de un tipo de cambio nominal relativamente plano. En efecto, el precio del dólar había fluctuado alrededor de los 3 pesos de 2003 a 2006. La inflación pareció haber estado completamente impulsada por los aumentos sostenidos en el precio de los bienes no transables (como los servicios) que, en un contexto de alta demanda agregada, se volvieron relativamente más caros que los bienes comercializados (como los productos agrícolas).

En general, hubo poca política monetaria o fiscal a corto plazo para alterar los movimientos de los precios relativos, como el precio de los servicios en relación con el precio de los alimentos. Porque los movimientos en los precios relativos son causados ​​por factores reales, como los choques de los términos de intercambio en las condiciones financieras internacionales, que están fuera del control del responsable de políticas.

En la Argentina de hoy, la política de desinflación correcta debe tener como objetivo permitir los movimientos observados en los precios relativos con una inflación sustancialmente menor en los no transables.

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